Olga Clemencia Urrea Giraldo
Docente de Español
Colegio María Goretti
Manizales- Caldas
Este documento “Relación Información-pensamiento” que fuera elaborado como uno de los capítulos de un trabajo sobre visión crítica de medios de comunicación ha sido trabajado en el área de Español, con estudiantes de undécimo grado de los colegios De la Divina Providencia y San Vicente de Paúl de Manizales durante varios años consecutivos y el resultado ha sido la ampliación del nivel de tolerancia de los estudiantes frente a diferentes visiones de la realidad, manifestada en debates sobre temas polémicos, que se llevaron a cabo en el aula de clase y en los cuales se confrontaban informaciones de diferentes medios y se acudía a la fuente cuando era posible. Los mismos estudiantes expresaron situaciones en las cuales se podía evidenciar la teoría planteada en este documento y encontraron respuesta incluso a problemas de comunicación en sus casas, con sus amigos y en el colegio.
También ha sido trabajado con docentes del colegio San Vicente de Paúl y del colegio San Pío X del barrio La Enea, este último también de Manizales. Ha sido analizado y complementado por docentes que han participado de la Red Pedagógica de Caldas.
Docentes y estudiantes trabajamos a diario con un elemento fundamental: la información, pero poco sabemos sobre sus efectos y sobre cómo y de dónde llega; poco nos hemos percatado también de la información como una de las más grandes fuentes de poder y como uno de los derechos vitales del ser humano. “La información es el insumo, la materia prima para pensar, reflexionar e incluso hasta para ser individuos. Sin ese insumo se nos coartan las posibilidades.” [1] Quien puede decidir sobre la información a difundir, tiene el poder de inducir a una comunidad a pensar de una forma preestablecida. Es la información la que nos lleva a actuar de determinada forma y es por ello también que se constituye en un derecho fundamental.
Tal vez no nos hayamos percatado de ello pero en el mundo actual y especialmente en Colombia hay una gran lucha por el poder de la información: quién informa y qué informa. ¿Por qué? Prueba de ello es el deshonroso lugar que ocupa Colombia en las amenazas y asesinatos de periodistas y de personas que quieren plantear otras visiones de la realidad.
En Colombia, podría decirse que una fuente muy importante de información son los medios de comunicación de masas y éstos cada día juegan un papel más relevante en la percepción de la realidad y, por lo tanto, en nuestra forma de actuar y de convivir. Con base en la información que ellos difunden se analizan y aprueban o refutan, en el aula y en los diferentes espacios de la vida cotidiana, políticas que necesariamente van a afectar los ideales planteados por el sistema educativo y la vida de todos los ciudadanos. Desafortunadamente, los medios, en su gran mayoría, están sujetos a unos intereses económicos y particulares, más que al interés de posibilitar el derecho a confrontar y recibir una información veraz, imparcial y oportuna, que nos permita incidir con elementos válidos en el rumbo de nuestras vidas y el de la sociedad.
La información antes de llegar al receptor sufre limitaciones, adaptaciones y deformaciones de las cuales, en general, no se es conciente, pero que tienen una gran incidencia en la actual problemática social. La resolución de los problemas que nos presenta la vida diaria y las decisiones que tomamos, necesariamente están atravesadas por la información, de ahí la importancia de conocer el proceso de ésta antes de llegar a nosotros y sus efectos.
Si las instituciones educativas están interesadas en hacer un aporte, desde la ciencia, para la solución de los problemas que aquejan al país, no pueden ignorar las limitaciones que tiene el acceso a la información, sus consecuencias para la interpretación y el conocimiento de una realidad que se pretende transformar y para la efectividad de la comunicación y, por el contrario, deben tratar de develarlas.
Por todo lo anterior, se hace necesario que tanto docentes como estudiantes tengamos elementos que nos permitan fundamentar y desarrollar una visión
crítica frente a la información que recibimos. El replanteamiento y la construcción de una cultura más democrática debe pasar por el replanteamiento de una información recibida y asumida, en general, en forma inconsciente y que sólo ha contribuido a mantener los altos niveles de intolerancia que vive nuestro país.
Como docentes trabajamos todo el tiempo con información y no nos damos cuenta que esa información puede estar sirviendo a unos intereses que no son los nuestros. ¿Cómo explicarnos que mientras la riqueza crece, crezca también el hambre y la miseria? ¿No es la educación la llamada a posibilitar un desarrollo con equidad? Entonces ¿Qué ha pasado con la educación?
Para Freire “Una educación solo es verdaderamente humanista si, en lugar de dar fuerza a los mitos con los cuales se pretende mantener al hombre deshumanizado, se refuerza en el sentido del develamiento de la realidad”
RELACIÓN INFORMACIÓN - PENSAMIENTO
El cerebro, casi al igual que un computador, recibe y procesa una información para dar finalmente unos resultados. Esto quiere decir que toda la información, sea captada consciente o inconscientemente, va a influir en los juicios que elaboramos y lógicamente en nuestro comportamiento.
Resulta entonces sumamente interesante cuestionarse de dónde y cómo nos llega la información, porque, si bien podemos controlar el proceso de análisis que sobre ella se da en nuestra mente, o al menos saber si algo o alguien influye en ese momento, no podemos, en general, ejercer el control sobre la información que recibimos, ya que no sólo, antes de llegar a nosotros, ha sufrido deformaciones, limitaciones o adaptaciones de las cuales no tenemos conocimiento sino que no toda la recibimos de una forma consciente.
Al no darnos cuenta de esto, resulta muy lógico que cuando participamos en una discusión defendamos lo que creemos es nuestro punto de vista o nuestra conclusión sobre alguna situación, cuando lo que realmente podemos estar expresando es el punto de vista de otros que ha sido captado por nuestros sentidos.
“Aquí el sujeto A a quien el hipnotizador coloca en estado de sueño hipnótico para
sugerirle que, después de haberse despertado, tenga deseos de leer un manuscrito que cree haber llevado consigo, lo busque y, al no hallarlo, crea que una tercera persona, C, se lo ha robado, diciendo entonces enojarse mucho con ella. También le sugiere al sujeto olvidar que todo ha sido sugestión recibida durante el sueño hipnótico. Debe agregarse que C es una persona con la cual el sujeto A nunca ha estado enojado y que, en las circunstancias existentes, no tiene ninguna razón de estarlo; además el sujeto no ha llevado consigo ningún manuscrito.
¿Qué ocurre? A se despierta y luego da haber conversado un poco, dice: A propósito, esto me hace recordar de algo que he escrito en mi trabajo. Se lo voy a leer. Mira alrededor de sí, no lo encuentra y entonces se dirige a C, insinuando que es él quien puede haberlo tomado, se excita cada vez más cuando C rechaza enérgicamente semejante insinuación, y por fin llega a estallar en manifiesta ira acusando directamente a C de haber robado en manuscrito. Aún más: hace notar la existencia de motivos que explicarían la actitud de C. Habría oído decir por otras personas que C lo necesitaba urgentemente, que tuvo una buena oportunidad de conseguirlo, y otras razones por el estilo. Lo oímos aún no solamente acusar a C, sino también construir numerosas racionalizaciones destinadas a hacer aparecer como posible su acusación: (Por supuesto, ninguna de ellas es verdadera y al sujeto no se le hubiera ocurrido en absoluto antes de la sugestión hipnótica).
Supóngase ahora que, en este momento, entra en la habitación otra persona. Ésta no tendría ninguna duda que A dice lo que piensa y siente; el único interrogante para esta persona versaría acerca de la realidad de la acusación, a saber, si el contenido de los pensamientos de A se haya o no conforme con los hechos objetivos. Nosotros, sin embargo, que hemos asistido al desarrollo del procedimiento no nos preocupamos por saber si la acusación es verdadera. Sabemos que éste no es el problema, puesto que estamos seguros de que los pensamientos y los sentimientos de A no son suyos, sino que representan elementos ajenos que le han sido inculcados por otra persona.”[2]
Aunque en este caso la información suministrada era falsa y se tomó como verdadera por parte del sujeto que la recibió inconscientemente, lo que interesa comprobar, por el momento, es cómo adoptamos posiciones totalmente impuestas desde afuera sin que nos demos cuenta de ello. Así se nos imponen gustos, pensamientos, sentimientos, entre otros. Vemos también que después que una información ha sido interiorizada como verdad, ya que no existió la posibilidad de duda, los seres humanos llegamos a acomodar razones que explican nuestras actitudes, así no tengamos la plena seguridad de que sean exactas, como bien lo demuestra el sujeto A al tratar de explicar la actitud del sujeto C.
Friedrich Hacker nos explica esta situación en su libro Agresión, violencia en el mundo moderno: “Las racionalizaciones y las ideologías tienen raíces fundamentalmente inconscientes y se escapan al examen de la consciencia. Toda tentativa por interpretarlas y volverlas conscientes… choca con una resistencia. Ésta a su vez se convierte en objeto de un proceso de racionalización y de ideologización, lo que quiere decir que ella solo invoca, para justificar su persistencia, motivos estrictamente confesables, igual si ellos no corresponden en nada a la realidad.” A mi manera de ver estos motivos estrictamente confesables se refieren a razones que tratan de justificar nuestra actitud de una forma aparentemente lógica ante los demás. Tal vez esa tendencia de querer parecer seres razonables y conocedores de nuestros procesos sea un motivo más que nos impide cuestionar nuestros conocimientos y entender que una gran parte de ellos no corresponden a la realidad.
Otro aspecto sumamente importante para resaltar en el ejemplo de la hipnosis es la captación de la información de una forma inconsciente, sumamente explotada para conducir al ser humano hacia determinados fines. Con el descubrimiento de los estados de la conciencia puede ser mucho lo que se haya progresado en la comprensión del comportamiento del ser humano; pero como siempre que una herramienta puede ser utilizada con distintos fines, ésta lo ha sido también con un propósito negativo: la manipulación del ser humano.
No es necesario que estemos conscientes de la información que vamos a interiorizar, basta con que algunos de nuestros sentidos la perciba para que quede registrada. “Leibniz es el primero que ha llamado la atención sobre los estados subconscientes. Hay miles de señales, dice, que hacen pensar que en todo momento existen en nosotros una infinidad de percepciones, pero sin apercepción ni reflexión, esto es modificaciones del alma que no notamos porque estas impresiones son o demasiado pequeñas o muy numerosas o están demasiado unidas, de manera que las distinga bien, sin embargo, juntándose unas con otras no dejan de producir sus efectos y hacerse sentir en el conjunto, por lo menos confusamente” [3]
El ser humano está recibiendo una cantidad de informaciones y éstas en su gran mayoría no son conscientes pues “lo que realmente eleva las impresiones por encima del umbral de la conciencia es el grado de intensidad con que el sujeto se dirige a las cosas.”[4] Y éste no tiene siempre interés en todo lo que hay alrededor ni su sentido crítico está activo la mayor parte del tiempo, sin embargo llegan a ser registradas como lo comprueba, por ejemplo, el aprendizaje de las canciones. Se ha pedido a varias personas entonar una canción que por estar de moda se escucha constantemente en la radio, en la televisión y en los sitios que se frecuentan para diversión. Al preguntárseles si su aprendizaje había sido intencional, es decir, que habían buscado el medio o se habían esforzado por retenerla en la mente, la mayoría respondió haberlo logrado sin proponérselo, “de tanto oírla uno termina cantándola”. Y no solo es el hecho de repetirla mecánicamente sino cómo entra su contenido a formar parte de los elementos de juicio aún en las situaciones más cotidianas. La letra de las canciones aparentemente con un sentido que no trasciende entra a formar parte de las concepciones sobre el amor y otros sentimientos.
De la influencia que tiene la información sobre nuestras actitudes observemos la siguiente experiencia de una joven donde se evidencia este hecho: “con una profesora me pasó que las dos nos caímos en gracia desde el primer día de clase, yo no la había tratado pero el gesto de aceptación en nuestros rostros nos posibilitó una buena relación desde el comienzo; en cambio un señor que me presentó una amiga me produjo fastidio desde el momento en que lo conocí, pensé que era un hombre morboso, cosa que me desagradaba muchísimo. Le dije a mi amiga que viera que clase de mirada tenía para saber quién era.”
Al darse cuenta días después que este hombre no era lo que ella pensaba se inquietó por descubrir lo que le había molestado en él. Le encontraba parecido en la expresión de sus ojos con la de alguien y de buscar en sus imágenes encontró que era una expresión parecida a la de un vecino quien por sus actitudes le había disgustado varios años atrás. Había seguramente establecido una relación inconsciente entre las dos personas por un rasgo que encontraba común y ésta habría sido la causa del rechazo. Con su profesora había descubierto un gran parecido físico con el de una familiar con quien había tenido contacto cercano cuando estaba pequeña y por quien había sentido una gran estimación. También a causa de unos rasgos exteriores se había establecido una relación inconsciente atribuyéndole a la profesora valores de su familiar.
Si esta persona no se hubiera interesado en buscar entre sus imágenes mentales la relación que tenían algunos hechos con otros, tal vez jamás hubiera logrado entender su actitud y la influencia que sobre ella tenía una información que había registrado sin saberlo.
Así podrían citarse otros casos como comentarios de las noticias sobre enfrentamientos entre dos países, grupos o personas y sobre los cuales tomamos partido y hasta defendemos una posición tomada por uno de ellos, cuando nunca antes nos había interesado analizar el tema. Adoptamos posiciones que han sido recibidas de algunos de los medios de comunicación o de personas cercanas con la certeza de que han sido el producto de nuestros propios razonamientos. Erich Fromm en su libro “El miedo a la libertad” demuestra suficientemente este hecho.
Concientes del efecto de la información recibida de esta forma (Inconsciente) quienes están interesados en producir ciertos efectos con ella, aprovechan todos los medios para infiltrarla. Es así como encontramos carteles publicitarios en las calles y en las carreteras; publicidad en medio de las revistas, que compramos con un fin muy diferente; publicidad en medio de programas de televisión y radio y aún dentro de éstos; además el resto de información que recibimos accidentalmente cuando hay un radio o un televisor prendidos, etc.
La utilización de estados no propiamente conscientes no solo tienen como fin el que adoptemos comportamientos preestablecidos, y que no sepamos el porqué de ellos, sino el de impedirnos el uso del sentido crítico, logrando penetrar informaciones desfasadas de la realidad y que no admitirían ni el más mínimo debate.
Aunque no podemos decir que se pueda evitar el “conocimiento” obtenido en forma inconsciente, ya que es algo que está en la naturaleza misma, lo que no se debe aceptar es que sea utilizado para ser conducidos de la forma que a otros convenga, es decir manejándonos como a simples títeres.
Pero hay otra forma de manipular al ser humano y es desde su conciencia, suministrándole la información de tal forma que de hacer un proceso de razonamiento lógico solo pueda llegar a unas conclusiones preestablecidas. La información antes de llegar a nosotros a través de las revistas, periódicos, radio, televisión, etc. Sufre una serie de deformaciones o limitaciones que necesariamente van a repercutir en nuestra forma de pensar. Si la información que recibimos es falsa o no corresponde totalmente a la realidad, las conclusiones que saquemos del asunto sobre el cual nos informamos no podrán ser diferentes.
Además para que una información nos lleve a sacar conclusiones erradas no necesariamente tiene que ser falsa. Para parcializar la información a favor o en contra de algo o de alguien basta ocultar parte de ella para que el resultado sea totalmente diferente. Un profesor puede colocar una nota negativa a un estudiante porque no presentó su trabajo en el momento indicado: Esto puede corresponder a la realidad, pero no quiere decir que el estudiante no haya hecho el trabajo ni tenga el conocimiento que se pretendía evaluar mediante aquél ni que sea o no responsable de la situación. El no haberlo presentado en el momento oportuno pudo haber obedecido a factores que escaparon a su voluntad. El hecho de existir una condición real no equivale al juicio elaborado, así haya una correspondencia entre ellos, si no se tiene en cuenta la situación completa y éste es uno de los principales mecanismos utilizados para producir ciertos efectos con la información. Al hacer una adición puedo variar el resultado sólo con quitar una cifra: la alteración puede ser grande o pequeña dependiendo de la magnitud de la cifra suprimida. Nuestra actitud entonces puede variar favorable o desfavorablemente frente a alguien dependiendo de lo que conozcamos de él. Y en caso de que el medio nos presente algunas razones a favor o en contra de cierta situación, ¿tenemos los mecanismos para saber si ellas corresponden a la realidad?
En resumen, podemos decir que la información puede ser captada tanto en forma consciente como inconsciente. La captada inconscientemente se resiste a un análisis, lo que hace posible que toda información sin importar si es falsa o verdadera sea interiorizada y entre a jugar un papel importante en nuestros criterios. La captada conscientemente también juega el mismo papel, pero con la diferencia de que existe la posibilidad de ser confrontada con la realidad.
De todas formas, después de que las informaciones sean parte de determinada ideología es sumamente difícil someterlas a cuestionamiento, para ello se requiere el esfuerzo y el interés individual pero también puede haber ayuda de elementos externos. He aquí el papel del maestro.
“El prejuicio –como lo llamarán más adelante Descartes, Spinoza o Kant-, y que Platón llamaba la opinión es, por decirlo así, el punto de partida. La primera tarea es pues establecer una crítica de la opinión.” [5]
“La idea de Platón es que la educación efectiva tiene que comenzar por crear una necesidad de saber, por medio de la crítica de la opinión” [6]
“Si alguien considera que puede pensar por fuera de una tradición, sacar de sí mismo las ideas sin necesitar de otra corroboración que la prueba de que él lo afirma, estaría colocando el pensamiento en una posición paranoica, para decirlo en términos sicoanalíticos. Desde luego nadie puede pensar radicalmente por sí mismo. No obstante, la exigencia de pensar por sí mismo es válida como ideal”.[7]
[1] Juana Ramírez. Docente facultad de Comunicación Social. U. de Manizales.
[2] Fromm, Erich. El miedo a la libertad. Título deloriginal: The fear of freedom. Trd. Castellana de Gino Germanini, Edit. Paidós, Buenos Aires, s.f., p.p.225-227
[3] Enciclopedia Universal Ilustrada, Europeo Americana, tomo IVII, Espasa Calpe, S.A., Madrid, 1927.
[4] Ibid.
[5] Zuleta Estanislao, “Educación y democracia, un campo de combate” Corporación Tercer Milenio y Fundación Estanislao Zuleta, Bogotá, 1995, p. 95.
[6] Ibid, p. 96.
[7] Ibid, p. 165.
Docente de Español
Colegio María Goretti
Manizales- Caldas
Este documento “Relación Información-pensamiento” que fuera elaborado como uno de los capítulos de un trabajo sobre visión crítica de medios de comunicación ha sido trabajado en el área de Español, con estudiantes de undécimo grado de los colegios De la Divina Providencia y San Vicente de Paúl de Manizales durante varios años consecutivos y el resultado ha sido la ampliación del nivel de tolerancia de los estudiantes frente a diferentes visiones de la realidad, manifestada en debates sobre temas polémicos, que se llevaron a cabo en el aula de clase y en los cuales se confrontaban informaciones de diferentes medios y se acudía a la fuente cuando era posible. Los mismos estudiantes expresaron situaciones en las cuales se podía evidenciar la teoría planteada en este documento y encontraron respuesta incluso a problemas de comunicación en sus casas, con sus amigos y en el colegio.
También ha sido trabajado con docentes del colegio San Vicente de Paúl y del colegio San Pío X del barrio La Enea, este último también de Manizales. Ha sido analizado y complementado por docentes que han participado de la Red Pedagógica de Caldas.
Docentes y estudiantes trabajamos a diario con un elemento fundamental: la información, pero poco sabemos sobre sus efectos y sobre cómo y de dónde llega; poco nos hemos percatado también de la información como una de las más grandes fuentes de poder y como uno de los derechos vitales del ser humano. “La información es el insumo, la materia prima para pensar, reflexionar e incluso hasta para ser individuos. Sin ese insumo se nos coartan las posibilidades.” [1] Quien puede decidir sobre la información a difundir, tiene el poder de inducir a una comunidad a pensar de una forma preestablecida. Es la información la que nos lleva a actuar de determinada forma y es por ello también que se constituye en un derecho fundamental.
Tal vez no nos hayamos percatado de ello pero en el mundo actual y especialmente en Colombia hay una gran lucha por el poder de la información: quién informa y qué informa. ¿Por qué? Prueba de ello es el deshonroso lugar que ocupa Colombia en las amenazas y asesinatos de periodistas y de personas que quieren plantear otras visiones de la realidad.
En Colombia, podría decirse que una fuente muy importante de información son los medios de comunicación de masas y éstos cada día juegan un papel más relevante en la percepción de la realidad y, por lo tanto, en nuestra forma de actuar y de convivir. Con base en la información que ellos difunden se analizan y aprueban o refutan, en el aula y en los diferentes espacios de la vida cotidiana, políticas que necesariamente van a afectar los ideales planteados por el sistema educativo y la vida de todos los ciudadanos. Desafortunadamente, los medios, en su gran mayoría, están sujetos a unos intereses económicos y particulares, más que al interés de posibilitar el derecho a confrontar y recibir una información veraz, imparcial y oportuna, que nos permita incidir con elementos válidos en el rumbo de nuestras vidas y el de la sociedad.
La información antes de llegar al receptor sufre limitaciones, adaptaciones y deformaciones de las cuales, en general, no se es conciente, pero que tienen una gran incidencia en la actual problemática social. La resolución de los problemas que nos presenta la vida diaria y las decisiones que tomamos, necesariamente están atravesadas por la información, de ahí la importancia de conocer el proceso de ésta antes de llegar a nosotros y sus efectos.
Si las instituciones educativas están interesadas en hacer un aporte, desde la ciencia, para la solución de los problemas que aquejan al país, no pueden ignorar las limitaciones que tiene el acceso a la información, sus consecuencias para la interpretación y el conocimiento de una realidad que se pretende transformar y para la efectividad de la comunicación y, por el contrario, deben tratar de develarlas.
Por todo lo anterior, se hace necesario que tanto docentes como estudiantes tengamos elementos que nos permitan fundamentar y desarrollar una visión
crítica frente a la información que recibimos. El replanteamiento y la construcción de una cultura más democrática debe pasar por el replanteamiento de una información recibida y asumida, en general, en forma inconsciente y que sólo ha contribuido a mantener los altos niveles de intolerancia que vive nuestro país.
Como docentes trabajamos todo el tiempo con información y no nos damos cuenta que esa información puede estar sirviendo a unos intereses que no son los nuestros. ¿Cómo explicarnos que mientras la riqueza crece, crezca también el hambre y la miseria? ¿No es la educación la llamada a posibilitar un desarrollo con equidad? Entonces ¿Qué ha pasado con la educación?
Para Freire “Una educación solo es verdaderamente humanista si, en lugar de dar fuerza a los mitos con los cuales se pretende mantener al hombre deshumanizado, se refuerza en el sentido del develamiento de la realidad”
RELACIÓN INFORMACIÓN - PENSAMIENTO
El cerebro, casi al igual que un computador, recibe y procesa una información para dar finalmente unos resultados. Esto quiere decir que toda la información, sea captada consciente o inconscientemente, va a influir en los juicios que elaboramos y lógicamente en nuestro comportamiento.
Resulta entonces sumamente interesante cuestionarse de dónde y cómo nos llega la información, porque, si bien podemos controlar el proceso de análisis que sobre ella se da en nuestra mente, o al menos saber si algo o alguien influye en ese momento, no podemos, en general, ejercer el control sobre la información que recibimos, ya que no sólo, antes de llegar a nosotros, ha sufrido deformaciones, limitaciones o adaptaciones de las cuales no tenemos conocimiento sino que no toda la recibimos de una forma consciente.
Al no darnos cuenta de esto, resulta muy lógico que cuando participamos en una discusión defendamos lo que creemos es nuestro punto de vista o nuestra conclusión sobre alguna situación, cuando lo que realmente podemos estar expresando es el punto de vista de otros que ha sido captado por nuestros sentidos.
“Aquí el sujeto A a quien el hipnotizador coloca en estado de sueño hipnótico para
sugerirle que, después de haberse despertado, tenga deseos de leer un manuscrito que cree haber llevado consigo, lo busque y, al no hallarlo, crea que una tercera persona, C, se lo ha robado, diciendo entonces enojarse mucho con ella. También le sugiere al sujeto olvidar que todo ha sido sugestión recibida durante el sueño hipnótico. Debe agregarse que C es una persona con la cual el sujeto A nunca ha estado enojado y que, en las circunstancias existentes, no tiene ninguna razón de estarlo; además el sujeto no ha llevado consigo ningún manuscrito.
¿Qué ocurre? A se despierta y luego da haber conversado un poco, dice: A propósito, esto me hace recordar de algo que he escrito en mi trabajo. Se lo voy a leer. Mira alrededor de sí, no lo encuentra y entonces se dirige a C, insinuando que es él quien puede haberlo tomado, se excita cada vez más cuando C rechaza enérgicamente semejante insinuación, y por fin llega a estallar en manifiesta ira acusando directamente a C de haber robado en manuscrito. Aún más: hace notar la existencia de motivos que explicarían la actitud de C. Habría oído decir por otras personas que C lo necesitaba urgentemente, que tuvo una buena oportunidad de conseguirlo, y otras razones por el estilo. Lo oímos aún no solamente acusar a C, sino también construir numerosas racionalizaciones destinadas a hacer aparecer como posible su acusación: (Por supuesto, ninguna de ellas es verdadera y al sujeto no se le hubiera ocurrido en absoluto antes de la sugestión hipnótica).
Supóngase ahora que, en este momento, entra en la habitación otra persona. Ésta no tendría ninguna duda que A dice lo que piensa y siente; el único interrogante para esta persona versaría acerca de la realidad de la acusación, a saber, si el contenido de los pensamientos de A se haya o no conforme con los hechos objetivos. Nosotros, sin embargo, que hemos asistido al desarrollo del procedimiento no nos preocupamos por saber si la acusación es verdadera. Sabemos que éste no es el problema, puesto que estamos seguros de que los pensamientos y los sentimientos de A no son suyos, sino que representan elementos ajenos que le han sido inculcados por otra persona.”[2]
Aunque en este caso la información suministrada era falsa y se tomó como verdadera por parte del sujeto que la recibió inconscientemente, lo que interesa comprobar, por el momento, es cómo adoptamos posiciones totalmente impuestas desde afuera sin que nos demos cuenta de ello. Así se nos imponen gustos, pensamientos, sentimientos, entre otros. Vemos también que después que una información ha sido interiorizada como verdad, ya que no existió la posibilidad de duda, los seres humanos llegamos a acomodar razones que explican nuestras actitudes, así no tengamos la plena seguridad de que sean exactas, como bien lo demuestra el sujeto A al tratar de explicar la actitud del sujeto C.
Friedrich Hacker nos explica esta situación en su libro Agresión, violencia en el mundo moderno: “Las racionalizaciones y las ideologías tienen raíces fundamentalmente inconscientes y se escapan al examen de la consciencia. Toda tentativa por interpretarlas y volverlas conscientes… choca con una resistencia. Ésta a su vez se convierte en objeto de un proceso de racionalización y de ideologización, lo que quiere decir que ella solo invoca, para justificar su persistencia, motivos estrictamente confesables, igual si ellos no corresponden en nada a la realidad.” A mi manera de ver estos motivos estrictamente confesables se refieren a razones que tratan de justificar nuestra actitud de una forma aparentemente lógica ante los demás. Tal vez esa tendencia de querer parecer seres razonables y conocedores de nuestros procesos sea un motivo más que nos impide cuestionar nuestros conocimientos y entender que una gran parte de ellos no corresponden a la realidad.
Otro aspecto sumamente importante para resaltar en el ejemplo de la hipnosis es la captación de la información de una forma inconsciente, sumamente explotada para conducir al ser humano hacia determinados fines. Con el descubrimiento de los estados de la conciencia puede ser mucho lo que se haya progresado en la comprensión del comportamiento del ser humano; pero como siempre que una herramienta puede ser utilizada con distintos fines, ésta lo ha sido también con un propósito negativo: la manipulación del ser humano.
No es necesario que estemos conscientes de la información que vamos a interiorizar, basta con que algunos de nuestros sentidos la perciba para que quede registrada. “Leibniz es el primero que ha llamado la atención sobre los estados subconscientes. Hay miles de señales, dice, que hacen pensar que en todo momento existen en nosotros una infinidad de percepciones, pero sin apercepción ni reflexión, esto es modificaciones del alma que no notamos porque estas impresiones son o demasiado pequeñas o muy numerosas o están demasiado unidas, de manera que las distinga bien, sin embargo, juntándose unas con otras no dejan de producir sus efectos y hacerse sentir en el conjunto, por lo menos confusamente” [3]
El ser humano está recibiendo una cantidad de informaciones y éstas en su gran mayoría no son conscientes pues “lo que realmente eleva las impresiones por encima del umbral de la conciencia es el grado de intensidad con que el sujeto se dirige a las cosas.”[4] Y éste no tiene siempre interés en todo lo que hay alrededor ni su sentido crítico está activo la mayor parte del tiempo, sin embargo llegan a ser registradas como lo comprueba, por ejemplo, el aprendizaje de las canciones. Se ha pedido a varias personas entonar una canción que por estar de moda se escucha constantemente en la radio, en la televisión y en los sitios que se frecuentan para diversión. Al preguntárseles si su aprendizaje había sido intencional, es decir, que habían buscado el medio o se habían esforzado por retenerla en la mente, la mayoría respondió haberlo logrado sin proponérselo, “de tanto oírla uno termina cantándola”. Y no solo es el hecho de repetirla mecánicamente sino cómo entra su contenido a formar parte de los elementos de juicio aún en las situaciones más cotidianas. La letra de las canciones aparentemente con un sentido que no trasciende entra a formar parte de las concepciones sobre el amor y otros sentimientos.
De la influencia que tiene la información sobre nuestras actitudes observemos la siguiente experiencia de una joven donde se evidencia este hecho: “con una profesora me pasó que las dos nos caímos en gracia desde el primer día de clase, yo no la había tratado pero el gesto de aceptación en nuestros rostros nos posibilitó una buena relación desde el comienzo; en cambio un señor que me presentó una amiga me produjo fastidio desde el momento en que lo conocí, pensé que era un hombre morboso, cosa que me desagradaba muchísimo. Le dije a mi amiga que viera que clase de mirada tenía para saber quién era.”
Al darse cuenta días después que este hombre no era lo que ella pensaba se inquietó por descubrir lo que le había molestado en él. Le encontraba parecido en la expresión de sus ojos con la de alguien y de buscar en sus imágenes encontró que era una expresión parecida a la de un vecino quien por sus actitudes le había disgustado varios años atrás. Había seguramente establecido una relación inconsciente entre las dos personas por un rasgo que encontraba común y ésta habría sido la causa del rechazo. Con su profesora había descubierto un gran parecido físico con el de una familiar con quien había tenido contacto cercano cuando estaba pequeña y por quien había sentido una gran estimación. También a causa de unos rasgos exteriores se había establecido una relación inconsciente atribuyéndole a la profesora valores de su familiar.
Si esta persona no se hubiera interesado en buscar entre sus imágenes mentales la relación que tenían algunos hechos con otros, tal vez jamás hubiera logrado entender su actitud y la influencia que sobre ella tenía una información que había registrado sin saberlo.
Así podrían citarse otros casos como comentarios de las noticias sobre enfrentamientos entre dos países, grupos o personas y sobre los cuales tomamos partido y hasta defendemos una posición tomada por uno de ellos, cuando nunca antes nos había interesado analizar el tema. Adoptamos posiciones que han sido recibidas de algunos de los medios de comunicación o de personas cercanas con la certeza de que han sido el producto de nuestros propios razonamientos. Erich Fromm en su libro “El miedo a la libertad” demuestra suficientemente este hecho.
Concientes del efecto de la información recibida de esta forma (Inconsciente) quienes están interesados en producir ciertos efectos con ella, aprovechan todos los medios para infiltrarla. Es así como encontramos carteles publicitarios en las calles y en las carreteras; publicidad en medio de las revistas, que compramos con un fin muy diferente; publicidad en medio de programas de televisión y radio y aún dentro de éstos; además el resto de información que recibimos accidentalmente cuando hay un radio o un televisor prendidos, etc.
La utilización de estados no propiamente conscientes no solo tienen como fin el que adoptemos comportamientos preestablecidos, y que no sepamos el porqué de ellos, sino el de impedirnos el uso del sentido crítico, logrando penetrar informaciones desfasadas de la realidad y que no admitirían ni el más mínimo debate.
Aunque no podemos decir que se pueda evitar el “conocimiento” obtenido en forma inconsciente, ya que es algo que está en la naturaleza misma, lo que no se debe aceptar es que sea utilizado para ser conducidos de la forma que a otros convenga, es decir manejándonos como a simples títeres.
Pero hay otra forma de manipular al ser humano y es desde su conciencia, suministrándole la información de tal forma que de hacer un proceso de razonamiento lógico solo pueda llegar a unas conclusiones preestablecidas. La información antes de llegar a nosotros a través de las revistas, periódicos, radio, televisión, etc. Sufre una serie de deformaciones o limitaciones que necesariamente van a repercutir en nuestra forma de pensar. Si la información que recibimos es falsa o no corresponde totalmente a la realidad, las conclusiones que saquemos del asunto sobre el cual nos informamos no podrán ser diferentes.
Además para que una información nos lleve a sacar conclusiones erradas no necesariamente tiene que ser falsa. Para parcializar la información a favor o en contra de algo o de alguien basta ocultar parte de ella para que el resultado sea totalmente diferente. Un profesor puede colocar una nota negativa a un estudiante porque no presentó su trabajo en el momento indicado: Esto puede corresponder a la realidad, pero no quiere decir que el estudiante no haya hecho el trabajo ni tenga el conocimiento que se pretendía evaluar mediante aquél ni que sea o no responsable de la situación. El no haberlo presentado en el momento oportuno pudo haber obedecido a factores que escaparon a su voluntad. El hecho de existir una condición real no equivale al juicio elaborado, así haya una correspondencia entre ellos, si no se tiene en cuenta la situación completa y éste es uno de los principales mecanismos utilizados para producir ciertos efectos con la información. Al hacer una adición puedo variar el resultado sólo con quitar una cifra: la alteración puede ser grande o pequeña dependiendo de la magnitud de la cifra suprimida. Nuestra actitud entonces puede variar favorable o desfavorablemente frente a alguien dependiendo de lo que conozcamos de él. Y en caso de que el medio nos presente algunas razones a favor o en contra de cierta situación, ¿tenemos los mecanismos para saber si ellas corresponden a la realidad?
En resumen, podemos decir que la información puede ser captada tanto en forma consciente como inconsciente. La captada inconscientemente se resiste a un análisis, lo que hace posible que toda información sin importar si es falsa o verdadera sea interiorizada y entre a jugar un papel importante en nuestros criterios. La captada conscientemente también juega el mismo papel, pero con la diferencia de que existe la posibilidad de ser confrontada con la realidad.
De todas formas, después de que las informaciones sean parte de determinada ideología es sumamente difícil someterlas a cuestionamiento, para ello se requiere el esfuerzo y el interés individual pero también puede haber ayuda de elementos externos. He aquí el papel del maestro.
“El prejuicio –como lo llamarán más adelante Descartes, Spinoza o Kant-, y que Platón llamaba la opinión es, por decirlo así, el punto de partida. La primera tarea es pues establecer una crítica de la opinión.” [5]
“La idea de Platón es que la educación efectiva tiene que comenzar por crear una necesidad de saber, por medio de la crítica de la opinión” [6]
“Si alguien considera que puede pensar por fuera de una tradición, sacar de sí mismo las ideas sin necesitar de otra corroboración que la prueba de que él lo afirma, estaría colocando el pensamiento en una posición paranoica, para decirlo en términos sicoanalíticos. Desde luego nadie puede pensar radicalmente por sí mismo. No obstante, la exigencia de pensar por sí mismo es válida como ideal”.[7]
[1] Juana Ramírez. Docente facultad de Comunicación Social. U. de Manizales.
[2] Fromm, Erich. El miedo a la libertad. Título deloriginal: The fear of freedom. Trd. Castellana de Gino Germanini, Edit. Paidós, Buenos Aires, s.f., p.p.225-227
[3] Enciclopedia Universal Ilustrada, Europeo Americana, tomo IVII, Espasa Calpe, S.A., Madrid, 1927.
[4] Ibid.
[5] Zuleta Estanislao, “Educación y democracia, un campo de combate” Corporación Tercer Milenio y Fundación Estanislao Zuleta, Bogotá, 1995, p. 95.
[6] Ibid, p. 96.
[7] Ibid, p. 165.
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